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Lleva tu cerebro a las citas (para mejorar tu escritura)

julio 25, 2024 | 4 lectura mínima

"Lee, lee, lee", proclamaba William Faulkner. "Lee de todo: basura, clásicos, buenos y malos, y observa cómo lo hacen, como el carpintero que trabaja como aprendiz y estudia al maestro. ¡Lee! Lo absorberás. Luego escribe".

William Faulkner escribió numerosas novelas y relatos premiados, y en 1949 su talento literario fue reconocido con el Premio Nobel de Literatura. Era evidente que conocía su oficio y enfatizó la importancia de consumir arte antes de crearlo.

¿Quiénes somos nosotros para estar en desacuerdo?

Exploremos esta técnica de crear inspiración para ti mismo sin importar lo que las musas puedan estar pensando .

Sé un lector, luego un escritor

Ser lector es esencial para ser escritor. Leer las obras de otros te sumerge en sus enfoques y amplía tus experiencias.

Lee sobre tu género o área de especialización, y también sobre temas más amplios. Esto no solo te permitirá descubrir a los escritores que destacan en tu campo, sino que también te introducirá en un mundo de escritura completamente diferente, ampliando tu perspectiva (¡literalmente!) y motivándote a probar nuevas técnicas.

"Si no tienes tiempo para leer, no tienes tiempo (ni las herramientas) para escribir. Así de simple", dijo una vez Stephen King, el "Rey del Terror".

¿Te das cuenta de que no se tienen las herramientas adecuadas? Esa frase es reveladora. King insinúa que las herramientas que necesitamos para escribir van mucho más allá de la gramática y la ortografía.

De hecho, Stephen King ha dedicado un tiempo considerable a sumergirse en otros géneros. Quienes solo lo conocen por sus obras más populares se sorprenderán al saber que también ha desarrollado su capacidad literaria en los mundos de la novela negra, la ciencia ficción y la fantasía.

Y esta exploración no debería limitarse a la literatura.

Regálate una cita con un artista

Si bien leer es una excelente manera de mejorar la escritura, los escritores no se limitan a las palabras cuando buscan inspiración. Exponerse a diferentes medios artísticos puede estimular la creatividad y brindar una inspiración inagotable.

Julia Cameron, autora de "El camino del artista ", introdujo el popular concepto de las "citas con artistas". Explica la idea como una actividad o excursión individual para despertar la imaginación.

Al sumergirnos en diversas formas de arte y experiencias únicas, creamos una visión del mundo más rica y obtenemos conocimientos que pueden afectar nuestros procesos de escritura de la mejor manera.

Cameron sugiere, literalmente, invitarte a una cita. Deja atrás a tu pareja, a tu amigo e incluso a tu perro: este es un evento para ti y tu mente.

No te centres en la productividad sino más bien en un gran sentido del juego.

Es más fácil decirlo que hacerlo en el mundo actual, obsesionado con la productividad, ¿verdad? Por eso Cameron sugiere considerarlo una cita. Planifica una cita con un artista una vez a la semana y cúmplela.

Simplemente no te pongas de pie.

Invítate a una cita contigo mismo. Deja atrás a tu pareja, a tu amigo e incluso a tu perro: este es un evento para ti y tu mente.

Cómo impulsar tu creatividad

Si la idea de consumir arte como fuente de inspiración te parece prometedora, pero necesitas ayuda para saber por dónde empezar, podemos ayudarte. Además de la lectura, puedes explorar los medios visuales del arte, las artes escénicas, el cine y la televisión, los medios digitales, la música e incluso la naturaleza.

Aquí hay algunas ideas sobre cómo comenzar su viaje de inspiración:

  • Lee de todo: tómate un descanso de tu lectura habitual y explora géneros que normalmente no considerarías.
  • Explora la historia: encuentra inspiración en historias del pasado en los museos de historia y asociaciones históricas de tu área.
  • Asista a un evento en vivo: vea un concierto, una obra de teatro o un musical en persona para experimentar diferentes métodos de narración.
  • Vea películas y series premiadas: Examine cómo los guionistas abordan desafíos comunes, como el desarrollo de personajes y los diálogos. Vayan al cine para una cita especial.
  • Pasea por un museo de arte: visita un museo de arte local y pasea sin plan ni guía.
  • Juega un videojuego: ¡Sí, esto cuenta! Observa cómo los desarrolladores de juegos cuentan historias y sumergen a los jugadores en otros mundos.
  • Aprenda de los demás: lea los consejos de otros escritores y creativos, como aquí en el blog Freewrite .
  • Cambia de música: Escucha un género diferente, descubre las tendencias o ponte al día con clásicos que te salen de tu zona de confort. Baila diferentes géneros sin juzgarte por cómo te conmueve la música.
  • Sumérgete en la naturaleza: Sal a caminar o viaja a un lugar nuevo. Observa los colores, las texturas y las criaturas que habitan este nuevo lugar.
  • Come en un restaurante nuevo: pide algo que nunca hayas probado antes y come lentamente, describiendo cada nuevo sabor.

En otras palabras: consume y experimenta lo que te llama.

Sólo tú sabrás qué despierta tu creatividad como escritor, y la mejor manera de empezar es experimentar.

septiembre 18, 2026 5 lectura mínima

I spent a decade correcting people's grammar. (Not in an insufferable way. I was getting paid to do it.) Now I write without correcting my own.

septiembre 18, 2026 7 lectura mínima

Whether he's acting or writing, Wesley MacInnes finds a starting point for each creative project in freewriting.

septiembre 10, 2026 2 lectura mínima

The winning short story in the 2026 Freewrite 500 is "Deathbed Victory" by Rocky Halpern.

I wish my mother could be a little less enthusiastic about losing weight from chemotherapy. Her sharp wrists and angular neck are trophies others remark upon. They look past her hair and eyebrows that are like hay carried away by a thunderstorm and ask if she’s doing keto or mediterranean. 

The world is mesmerized by shrinking things. Mini candy bars, happy meal toys, tiny dogs that fit inside a purse, dollhouses, adults who weigh as much as children. 

My mother wants me to go on Ozempic. I sit next to her hospital bed, and she wraps her wisp of a hand around my thick, pulsing wrist. She asks me to dream of wearing matching bikinis on the shores of a tropical beach. She wants me to share in her religion, recite the sacred text: Nothing tastes as good as skinny feels. 

But chemo has rubbed her tastebuds down to a dull throb, so what does she know about it anyway? 

She dozes off as evening begins to creep. The TV mounted to the wall across from the bed plays a muted rerun of Friends, the one where Monica wears a fatsuit. She is half my size, at least. I turn off the TV, let go of my mother’s hand, and head toward the cafeteria. 

I examine limp premade salads, gray tuna fish sandwiches, and an unmanned make-your-own smoothie station. Eating dinner here doesn’t leave me with much of an appetite. Maybe I don’t need weight loss medication after all, I can just skulk the halls and wonder how much time we have left together. 

How much of that time will my mother spend wishing there was less of me? 

How much less of her can there be before she disappears? 

A nurse is checking her vitals when I return to the room. My mother looks at me, laughs softly, and asks the nurse, Can you believe she used to fit inside of me? 

I think of how we must have been, her warm body encasing mine like a bacon-wrapped date. I wonder if she ate hot fudge sundaes when she was pregnant with me. I wonder if there is a single moment of her life where she didn’t feel terrified of her body. 

My mother is a ghost and it’s the proudest she’s ever been, her deathbed victory lap. Somewhere, Jenny Craig sheds a tear and whispers into the ether, It’s not just about losing weight; it's about gaining life.