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Cómo sobrevivir a los peligros del teletrabajo

julio 19, 2017 | 5 lectura mínima

El anuncio dice:

¿El trabajo diario te deprime?

¿Por qué no emprender tu propio camino y dejar tu huella?

Esto es lo que yo llamo “la fantasía”.

Si quieres emprender tu propio camino, tienes que ser realista.

Sí, puedes trabajar desde casa. Puedes decidir en qué proyectos trabajar. Puedes monetizar la habilidad que elijas. Hay mucha más libertad de elección . Pero también hay muchos peligros que debes tener en cuenta.

Los peligros de trabajar como freelance

Así que puedes trabajar desde casa. ¡Genial! Pero ¿qué significa esto?

Opción 1) Te levantas, te duchas y te sientas en tu oficina en casa. Puede que tengas cientos de proyectos diferentes en los que trabajar. Comes algo rápido en la cocina cuando tienes hambre. Te tomas un descanso en casa, en el salón. Decides que estás demasiado cansado para trabajar, así que cenas en casa. ¿Qué haces esta noche? Podrías ver una película en casa solo. Ahora es hora de dormir.

¿Notas un patrón? Todo lo que haces lo haces en casa.

Opción 2) Te despiertas al mediodía y te quedas en la cama hasta la 1 de la tarde. Por fin te metes en la ducha. Pasas dos horas eligiendo ropa y preparando el desayuno. Te sientas en el sofá con el portátil y miras la pantalla. Bueno, solo un episodio y luego a trabajar, ¿no? Son las 4 de la tarde y no has trabajado. No tienes hambre, ¿para qué molestarte en preparar la comida? Sintiéndote culpable, haces algo que te hace sentir que has hecho mucho. A las 6 de la tarde, hora de cocinar. Podrías ver una película mientras cenas, ¿por qué no? A las 10 de la noche... bueno, ya es demasiado tarde para trabajar.

Trabajar desde casa es mucho más difícil de lo que parece y la rutina diaria puede ser peor que el aburrido viaje a la oficina, a menos que lo combatas desde el principio.

La falta de rutina trae consigo aburrimiento, soledad, procrastinación, baja motivación, mala salud y, como resultado, baja autoestima. No se puede construir un buen negocio si se es infeliz.

¡Pero no todo es pesimismo si lo haces bien!

Combatiendo los peligros

1. Programación

Esto suena a la muerte de la diversión, pero sin un horario, no tendrás ganas de trabajar. Haz un horario y cúmplelo. (Ahondaré en el tema de los horarios en un minuto).

2. Salir

Por las noches, empieza a dolerte cuando te das cuenta de que ni siquiera has salido de casa para ir a la tienda de la esquina. Intenta organizar actividades nocturnas: asociaciones y clubes, conciertos, salir de copas con amigos...

Es muy importante tener vida social. Las actividades nocturnas no solo te darán algo que esperar y te quitarán el aburrimiento, sino que también estimularán tu mente.

Intenta también dividir tus días. Apúntate a una clase de yoga por la mañana, a un curso de escritura creativa o a un club de lectura por la tarde. ¡Sal de casa!

3. Haz tu trabajo en un café.

Al principio lo consideré y con frecuencia me convencí de no hacerlo, pensando que me sentiría increíblemente solo sentado solo en un café lleno de gente.

Un mes después de empezar mi nuevo negocio freelance, esperaba en una cafetería a un amigo. Saqué mi libreta y, una hora después, me encontré inmerso en mi tercer artículo. Hay algo en el bullicio de una cafetería que te mantiene ocupado y te mantiene la mente activa. A pesar del ruido de fondo, hay muchas menos distracciones. Y lo más importante, trabajar en una cafetería te permite salir de casa.

4. Evite las distracciones.

El zumbido de tu teléfono absorberá gran parte de tu tiempo y concentración. Ignora esas notificaciones.

Pon tu teléfono en silencio y cierra todo lo que no necesites en tu portátil; concéntrate en la tarea. Descubrirás que puedes disfrutar dedicándote por completo a un proyecto.

Tácticas de concentración

Ponerse a trabajar es la mitad de la batalla, pero después hay que seguir trabajando.

1. Escribe una lista de tareas pendientes

Antes de empezar cualquier trabajo, haz una lista de tareas pendientes y olvídate de todas las tareas que te molestan. Lavar la ropa, hacer la compra, pagar la factura, escribir el artículo, contactar al cliente… Tenla a mano porque te acordarás de algo más en ese descanso de treinta segundos para tomarte un vaso de agua.

2. Desconectar

Me resulta más fácil trabajar cuando hay ruido de fondo. Cuando trabajes en casa, pon música de fondo. (Consejo: creo que la música orquestal es mejor para esto porque no hay letra que cantar).

3. Sé real

Sé realista sobre el tiempo que te toma hacer las cosas. Los pesimistas dicen que siempre lleva treinta veces más de lo esperado. Está bien tomarse tu tiempo para hacer las cosas.

4. Relájate

Recuerda tomarte un respiro (¡pero no abuses de esta excusa!). Date un respiro cada pocas horas, en lugar de solo uno al día. La mente siempre funciona mejor cuando no está cansada. No tienes que terminar el día sintiéndote agotado.

Programación

Es muy diferente organizar tu tiempo en torno a una fecha límite y cumplirla tú mismo. Nadie te puede penalizar, excepto tú mismo. Hay muchas maneras de planificar tu vida. Pruébalas todas y encuentra la que mejor se adapte a ti.

1. Listas

Haz una lista de todo lo que necesitas hacer y complétala. La lista crecerá a medida que vayas completando tareas, ya que, a menudo, completar una tarea crea otras tres. Es muy importante terminar lo que estás haciendo antes de empezar algo nuevo.

2. Planificador

Elabora una tabla con los días y las horas del día y decide rígidamente lo que vas a hacer hora por hora (teniendo en cuenta el tiempo que lleva hacer las cosas).

3. Recordatorios

Descarga una app de recordatorios en tu teléfono. Es como una lista de tareas, pero puedes configurar alarmas para cada tarea.

4. Mover ubicación

Empieza el día en un escritorio, muévete al sofá, al suelo, a otro escritorio, a la cama, al aire libre. Un ambiente monótono puede provocar aburrimiento, y el aburrimiento es peligroso.

5. Mantenlo simple

Subestímate; establece una gran tarea para el día y siéntete genial cuando hagas más que sólo esa tarea.

6. Divídelo

¿Te asusta la enorme tarea que tienes por delante? Divídela en varias tareas más pequeñas para que te resulte más fácil de realizar.

Es muy importante ser realista sobre cuánto puedes hacer cada día: no pienses en la cantidad completada, sino en el tiempo y el esfuerzo invertidos. Las cosas llevan tiempo.

No te desanimes. Estás haciendo algo increíble. ¡Estás creando tu propio negocio desde cero! ¡No olvides felicitarte de vez en cuando!


Maddy Glenn

Maddy Glenn escribe ficción desde los siete años. Recientemente, diseñó y lanzó un curso gratuito de escritura creativa en su sitio web . Desarrolló una plataforma de edición y escritura freelance, centrada en la edición de ficción fantástica y la redacción de artículos para ayudar a nuevos escritores a desarrollar sus habilidades.

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The winning short story in the 2026 Freewrite 500 is "Deathbed Victory" by Rocky Halpern.

I wish my mother could be a little less enthusiastic about losing weight from chemotherapy. Her sharp wrists and angular neck are trophies others remark upon. They look past her hair and eyebrows that are like hay carried away by a thunderstorm and ask if she’s doing keto or mediterranean. 

The world is mesmerized by shrinking things. Mini candy bars, happy meal toys, tiny dogs that fit inside a purse, dollhouses, adults who weigh as much as children. 

My mother wants me to go on Ozempic. I sit next to her hospital bed, and she wraps her wisp of a hand around my thick, pulsing wrist. She asks me to dream of wearing matching bikinis on the shores of a tropical beach. She wants me to share in her religion, recite the sacred text: Nothing tastes as good as skinny feels. 

But chemo has rubbed her tastebuds down to a dull throb, so what does she know about it anyway? 

She dozes off as evening begins to creep. The TV mounted to the wall across from the bed plays a muted rerun of Friends, the one where Monica wears a fatsuit. She is half my size, at least. I turn off the TV, let go of my mother’s hand, and head toward the cafeteria. 

I examine limp premade salads, gray tuna fish sandwiches, and an unmanned make-your-own smoothie station. Eating dinner here doesn’t leave me with much of an appetite. Maybe I don’t need weight loss medication after all, I can just skulk the halls and wonder how much time we have left together. 

How much of that time will my mother spend wishing there was less of me? 

How much less of her can there be before she disappears? 

A nurse is checking her vitals when I return to the room. My mother looks at me, laughs softly, and asks the nurse, Can you believe she used to fit inside of me? 

I think of how we must have been, her warm body encasing mine like a bacon-wrapped date. I wonder if she ate hot fudge sundaes when she was pregnant with me. I wonder if there is a single moment of her life where she didn’t feel terrified of her body. 

My mother is a ghost and it’s the proudest she’s ever been, her deathbed victory lap. Somewhere, Jenny Craig sheds a tear and whispers into the ether, It’s not just about losing weight; it's about gaining life.